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Homenaje > Esteban Servellón > Escritos del Maestro Servellón

DE LA PLUMA DE KUPIL SEL

Las expresiones artísticas, como producto del espíritu humano, reflejan el grado de cultura de los pueblos. Los elementos principales caracterizantes de toda cultura, como son su forma religiosa, su régimen político-social, su topografía y condiciones climáticas, etc., pero sobre todo la característica étnica influye en las expresiones artísticas de tal manera que aún dentro de determinada cultura se dan diversas formas de expresión artística. El grado cultural, es sin duda, un índice importante; más el sello idiosincrático, el ethos que lo hace inconfundible es determinado por la índole racial. Sabemos a través de la historia como se han formado las culturas de los pueblos. Invasiones, conquistas, inmigraciones y emigraciones han tenido papel importantísimo. Estas causales de la cultura necesitan, entre otros, por lo menos dos factores para su integración: tiempo y forma de desarrollo. Lo primero que resulta del factor tiempo es la mezcla racial; de la forma en que se desarrolla una conquista puede resultar una mezcla de costumbres sociales y religiosas o el desaparecimiento total o casi total de las costumbres primitivas. Estas resultantes se palpan fácilmente en América, particularmente en El Salvador, en donde todo vestigio de cultura indígena fue hecho desaparecer casi totalmente y los grupos indígenas de pura sangre se han extinguido por así decirlo. En El Salvador la población indígena, por su bajo porcentaje, no constituye una fuerza étnica ni religiosa desde el punto de vista primitivo.

Es de todos sabido que la espontaneidad con que el pueblo se expresa es el origen semántico en las modificaciones idiomáticas. Nuestro español es un buen ejemplo. ¿Es español el que habla el salvadoreño? Bueno, así lo es. Lo que ocurre es que un español propio, vernáculo; se responde. Por que nuestra lengua primitiva, puede agregarse, la que crearon nuestros antepasados, el idioma cuyo origen se pierde en la noche de la historia, nuestra lengua folklórica, nadie la habla más.

En una ocasión se hablaba de este tema en una reunión y un amigo dijo en tono festivo “los salvadoreños no podemos hablar español por que no somos españoles.” Entonces deberíamos hablar Anual espetó otro. No, agregó el primero, porque tampoco somos indios... pasado el chiste todos convenimos, sin embargo, que nos sentíamos mas indios que españoles.

Lo que ha ocurrido es que la conquista nos dejó algo así como un “tabú” respecto de nuestras antiguas cosas y ahora que somos libres no hemos sido capaces de volver a ellas; antes bien parece que deliberadamente nos alejamos borrando hasta los nombres indígenas de nuestras ciudades. Decir esto no significa que adoptemos el Anual y que vistamos taparrabo; es sencillamente un llamado a que no desdeñemos lo nuestro.

Pero así como lo malo es inaceptable por malo, lo bueno que se hace mal debe descartarse por mal hecho. En un afán patriótico digno del mejor de los encomios, se han venido llamando folklóricas obras musicales de nuestros autores, bastando para ello que dichas obras lleven un título en lengua indígena o se basen en un tema literario alusivo a nuestras costumbres.

De cuanto me resulta de mi poca información y de mi pobre capacidad, los vocablos vernáculos y folklóricos tienen cada uno un significado distinto. El primero denomina lo creado por una raza. Lo vernáculo es lo que la misma raza crea pero con elementos advenedizos a los cuales da carta de ciudadanía. Ahora bien, el sonido no es descubrimiento ni patrimonio de determinada raza. Lo que ha sucedido con el sonido es que su uso ha sido acondicionado y adaptado a los fueros culturales según su evolución. El arte musical tiene como elemento básico ese acondicionamiento del sonido; dicho acondicionamiento es conocido en el lenguaje musical con el nombre de Escala.

Estas dan origen a los llamados Sistemas Armónicos que no son otra cosa que ambientes sonoros, verdaderos climas, en los cuales los sonidos desempeñan atribuciones específicas, observan conductas que son reflejos exactos de los sistemas políticos, sociales y religiosos. Este acondicionamiento origina también el sabor especial del Melos, que con el ritmo, elemento indispensable a los dos los vuelve inconfundibles.

Un documento de esta naturaleza hizo falta a Felipe Soto, a David Granadino y falta a los compositores coetáneos. Soto, Granadino, Wenceslao García, Manuel Muñoz, Antonio Martínez, etc., entre los desaparecidos; Napoleón Rodríguez, José Cabrera Valencia, Juan de la Cruz Aguilar, nos han dado exquisitos valses y otras formas que son expresión de una época musical en El Salvador. Todos sin embargo han trabajado con elemento armónico y formal europeo. En el campo religioso, Rafael Olmedo, Domingo Santos, Pedro Guillén, Nicolás Roldán, Gregorio García, etc., han plasmado en sus misas, villancicos y otras formas, ese especial carácter romántico del espíritu religioso de nuestro pueblo, copia del español. En ellos quizá con mayor razón por el carácter y finalidades de su música dichos elementos están presentes. Cuando estos últimos han hecho música profana, la influencia de la música occidental o europea está siempre presente. En la música con fines educativos tenemos por ejemplo a Pancho Lara, quien nos da versiones de música mexicana cuyo origen no es menos español rítmica, armónica y melódicamente. Esto sin embargo no resta a sus obras salvadoreñidad. En el campo estrictamente popular bailable, la influencia afro-cubana con el elemento europeo siempre presente, es lo que caracteriza a la música salvadoreña. El éxito de Paquito Palavicini es un ejemplo. Forma y estilo son afro-cubanos. Los elementos rítmicos son mezcla del “Jarabe Tapatío” en el redoblante, de la Suaca, más veloz, en las timbaletas; merengue, fox o marcha en el bombo y contrabajo. El ambiente armónico y por ende el melódico, es tradicionalmente europeo. El tema salvadoreño. Pero su salvadoreñidad es auténtica. La razón misma de su éxito.

Por todo lo cual debemos apoyar a nuestros autores y con Alfredo Espino “cantemos lo nuestro”; divulguémoslo por que es valioso.

Pero para llamar folklóricas a nuestras expresiones artístico-musicales, esperemos al Antropólogo y al técnico para que estudiando nuestros arquetipos, nos documenten.

Hablando siempre de cosas nuestras, permítamese pasar a otro tema. El cortometraje de Alejandro Cotto “ El Rostro”. En primer lugar debo decir que la película es el resultado del esfuerzo aunado de un grupo que se movió sencilla y sinceramente en función del engrandecimiento de nuestra patria. Las vicisitudes pasadas no vienen al caso recordarlas, pues el triunfo obtenido es más que suficiente para borrarlas. Citaré no más un par de desventajas con las cuales se trabajó, solamente para dar una idea de la gran capacidad de Alejandro como director de cine. Quien conozca un poco de este arte sabe que para un buen resultado, además de un equipo completo, el director necesita, antes de los cortes, ver la película revelada. Alejandro fue a revelar a Alemania ya que aquí era imposible. Pero su técnica es tan segura que no le falló. Para la adaptación de la música a un film, el músico necesita ver la película. En el caso de El Rostro, la música se hizo al cálculo. Algo similar paso con la coreografía. sólo la artista que era Morena pudo superar ciertas dificultades.

El buen tino y la simpatía de Alejandro hicieron posible la participación de elementos destacados como: la Marimba Cuzcatlán; el Trío Mangoré, auténtico continuador del arte del gran paraguayo; el Coro de los Padres Salesianos de Don Rúa, uno de los mejores en su género en El Salvador; Morena Celarié, quien no necesita presentación; etc. Todos ellos contribuyeron a la realización de El Rostro con lo mejor de sus haberes artísticos.

Artísticamente, El Rostro finca su categoría estética en la universalidad del tema argumentado originalmente por Alejandro Cotto y que Waldo Chávez Velazco estrosamente ha interpretado en el poema de la narración. Es todo lo que de El Rostro puedo decirles.


ANALOGÍA MUSICAL

Un inciso o motivo-célula que se desglose en terminos melódico-rítmicos los cuales llevan ínsitos los elementos melodía y ritmo. ¿Cómo se explica entonces que un solo valor, un solo sonido, un solo acorde pueda constituir un inciso?

La armonía, con sus cadencias, es puntualizadora, la que nos indica el levare y dare del compás musical. ¿Podría una frase o un período basarse en un único acorde?

Una letra, por ejemplo la “L”, nos sugiere el nombre de un objeto o de una persona, nos empuja a darle un sentido. De la misma forma los sonidos, para satisfacer nuestra necesidad estética, se encadenan a otros formando así el lenguaje musical sostenido por el ritmo. Como se traduce a inciso musical las expresiones: ¿por qué?, mi destino es, estoy aquí cuando, es mi libertad, os voy a hacer venir.

¿Que idea armónica le sugieren las anteriores expresiones?

La semi-frase binaria afirmativa consta de dos incisos similares. ¿Puede enumerar algunos encadenamientos armónicos para esta especie de semi-frase?

¿Y cuando la semi-frase es binaria negativa, como procedería armónicamente?

¿Lo que caracteriza la similitud o disimilitud en las frases, es solo rítmica o es también melódica?

¿ Lo que caracteriza lo afirmativo en las semi-frases,. Frases y períodos es la similitud rítmica?. ¿ Es esa característica también melódica y armónica?

Cuando las semi-frases, frases y períodos son negativos hay necesariamente contraste rítmico. ¿Es necesario que lo haya también melódico y consecuentemente armónico?

¿Cuál es el concepto armónico relacionado con la concatenación de incisos, semi-frases y períodos?

¿Es para Ud. regla sin excepción el que un inciso no exceda el ámbito de un compás?

“La música (la que idealiza o ilustra) transfigura nuestra vida”.


SOMERAS CONSIDERACIONES ESOTERICAS ANTE EL FENÓMENO MUSICAL.

“La música es la más fiel imagen del todo”
Pitágoras.

He necesitado ATREVERME para intentar una relación de esa imagen y convencerme de QUERER hablar y no CALLAR si algo SÉ. Porque cualquiera que se acerque al Misterio Universal quedará, como Descartes, aterrado, anonadado ante la inconmensurabilidad de la Creación. Por tanto, lo poco que yo pueda relacionar entre Música y Símbolo quedará en el superlativo. Poquísimo.

La Música, tal cual hoy en día se nos presenta, es el resultado de la evolución de la cultura y ha sido codificada de acuerdo también con el desarrollo del oído y conocimiento humanos, vale decir, de acuerdo al grado de asimilación lograda por el microcosmos con el macrocosmos, su causa primera. Basada en el sonido, que es la vibración espaciada por el silencio, es también matemática, por eso Pitágoras dijo: “el número es la razón del universo”. Este desarrollo, comparable a los ciclos kármicos o a la teoría materialista de la evolución de las especies, (recordemos aquí a Darwin y a Lavoisier) se puede observar en los documentos históricos que nos muestran como en la Edad Media por ejemplo, nadie era capaz de entonar el intervalo de 4ª aumentada o trítono. Y esto no sólo por incapacidad auditivo-musical sino además por oscurantismo o atraso espiritual y científico ya que dicho intervalo era conocido como “ el diablo en música”. Pero como la intermitencia divina, a la cual toda criatura obedece, cesará, si es que esto es concebible, solamente cuando la Gran Mente no exista más, el progreso del hacer musical no se detiene. Así nos encontramos siempre con la Música como lenguaje humano desde el sonido gutural hasta la electrónica de nuestros días pasando por tan diversos estadios como los cantos rituales, el Barroco, El Romanticismo, etc.

¿Cómo podemos interpretar el simbolismo mediante la Música? ¿Cómo descifrar lo que sólo es un fenómeno de la Gran Sabiduría?

Fenómeno que es físico en cuanto sonido y arte o espiritualidad en cuanto se eleve hacia el Ser Supremo. Solamente podemos acudir a los Grandes Adeptos quienes nos enseñan que todo cuanto existe es la manifestación de Aquel a quien no podemos representarlo de otra manera.

En un nivel de evolución cuyas raíces las encontramos en Pitágoras, tenemos la Música llamada Tonal. Es un sistema sobre el cual se basa toda la obra de los más grandes maestros como Bach, Beethoven, etc. representado por la Escala Diatónica. Esa escala contiene el Cosmos Musical aún cuando es una sucesión arbitraria sujeta a las necesidades de comprensión humanas. ¿Cómo se originó ese Cosmos? Un sonido, que viene a constituir la imagen del Logos Vibrante, es un Ordo ab chao, un orden caótico de sonidos adyacentes llamados armónicos o concomitantes. Este fenómeno está plenamente comprobado por la física; se producen tanto hacia lo agudo como hacia lo grave a semejanza del mercurio que sube o baja del cero según el grado de calor o frío. Sabemos del tremendo calor de nuestro Sol y del también tremendo frío que caracteriza a determinados planetas. Igualmente un sonido produce armónicos agudos o graves inaudibles. Los cuánticos de frío o de calor se corresponden; así mismo las distancias interválicas de los sonidos graves o agudos también se corresponden, a una 5ª ascendente, corresponde una 5ª descendente. Como es arriba es abajo.

Cualquiera de esos sonidos puede servir de base o Tónica de una escala, lo que nos lleva a considerar que siendo infinitos podemos tener infinitas escalas, galaxias sonoras aún desconocidas, el Universo en fin.

Pero veámoslo como nuestro todavía no bien conocido sistema solar. Alrededor del Sol giran todos los astros obedeciendo a las leyes gravitatorias. Igualmente los grados de la Escala giran en torno a la Tónica, el Uno musical, obedeciendo a lo que los músicos llamamos Movimiento y Reposo o Movimiento Cadencial. Se origina de esta ley la primera regla de conducta para los grados: todo sonido o grado deberá ser tónica del anterior y dominante del posterior, es decir, recipiendario del precedente y donador para el siguiente. Es la Dúada, la ley de los contrarios.

No basta que el grado sea capaz por si solo de eslabonarse con los otros, deberá recorrer exactamente una distancia de cuatro grados o sus múltiplos, llamada por los músicos 4ª justa, que por contener dos tonos y un semitono representa la tríada proyectándose a la tétrada. También los tres grados llamados principales: 1º, 4º y 5º, representan el TRES, la trinidad. Cuando se invierte el enlace, es decir que en vez de cuarta ascendente se hace 5ª descendente, obtenemos la péntada, símbolo de la penetración intelectual, la inteligencia con sus cinco facetas: la intuición, razón, memoria, abstracción e inspiración. La creación del hombre puede simbolizarse con el sexto grado de la Escala, ya que siendo sustituto de la Tónica es por ello su imagen y semejanza. Por inercia la Éxada se convierte en Héptada al llegar al séptimo grado. Pero la tendencia expasiva del número se manifiesta aquí con irresistible fuerza: una escala sin octavo grado no es satisfactoria. Así, nos encontramos con la Óptada que es la conclusión del ciclo y a la vez punto de partida de uno nuevo, símbolo de la conquista y vivencia de estudios más altos o el descenso, la muerte que conlleva la resurrección. La sucesión de acordes de los grados principales, 1º, 4º y 5º , llamada en música Cadencia Compuesta Final, con los nueve sonidos que la componen, nos puede simbolizar la Enéada, el telésforo griego, el que lleva al final, el cual se alcanza con los diez nuevos sonidos que aparecen al formar la Escala Cromática simbolizando la Década. Sin estos nuevos sonidos no sería posible la variedad de tonalidades vecinas y lejanas que constituyen lo que llamamos Modulación. La Escala Cromática con sus doce sonidos representa también al Zodíaco y a todo lo que es duodenario.

De acuerdo con el acápite no existe detalle de la “fenomenon” universal que la Música no puede simbolizar. A través del tiempo ha sido usada como medio de elevación espiritual o de adoración a lo desconocido con miras de sacar al hombre de la barbarie, mas también como elemento alienante y no pocas veces como arma de represión política, no importando si los regímenes se digan democráticos o totalitarios. Puede por tanto simbolizar a Cronos, que así como crea también devora. Ojalá pudiera la humanidad comportarse como los grados de la Escala para que imitando a la Armonía Indefectible, lograra el fin para el que fue creada.

Xalapa, Veracruz, Agosto 30 de 1984


“ESTÉTICA”

Del Griego: “aisthesis” sensación, sentimiento.
“anaisthesis” insensibilidad, inconciencia.


“LA ESTÉTICA EN RELACION CON LA MÚSICA”

I- La estética se define generalmente como la filosofía o estudio de lo bello. El estudio de lo bello en música sería entonces, el logro de criterio que nos conduzcan a distinguir el porqué una determinada obra es bella y otra no lo es desde el punto de vista estético. Se puede objetar sin embargo que el criterio no siempre es el mejor medio para evaluar la calidad o el valor artístico de una obra. Una definición que prevé excelentes bases para el estudio en cuestión sería: LA ESTÉTICA MUSICAL ES EL ESTUDIO DE LAS RELACIONES DE LA MÚSICA CON EL SENTIMIENTO E INTELECTO HUMANOS, por que coincide con el significado griego del vocablo. ROBERTO SCHUMANN dice al respecto: EN NINGÚN OTRO CAMPO DE LAS ARTES ES TAN DIFÍCIL PRONUNCIARSE QUE COMO EN LA MÚSICA; LA CIENCIA PROCLAMA COMO BELLEZA LAS MATEMÁTICAS Y LA LÓGICA; LA POESIA, LA PALABRA; OTRAS ARTES TIENEN COMO ÁRBITRO LA NATURALEZA; SOLO LA MÚSICA DESCONOCE LA IDENTIDAD DE SUS PADRES. MÁS QUIZA, EL MISTERIO DE SU ORIGEN SEA LA CAUSA DE SU ENCANTO Y BELLEZA.

II- Desde hace dos mil años los filósofos ha tratado de resolver el misterio de la música; entre ellos se encuentra Pitágoras (550 a.C.) quien definía la música como “LA IMAGEN MÁS PERFECTA DEL TODO; LA EXPRESIÓN DE LA ARMONÍA UNIVERSAL REPRESENTADA EN LA ARITMÉTICA Y LA ASTRONOMÍA. Platón (400 a.C.) para quien la música es el más adecuado concepto de lo social y lo político, coincidiendo con Confucio. Platinus (270ª.C.) quien definía la música como un místico oculto poder; Boetia (524a.C.) quien dividió la música en tes aspectos: MÚSICA MUNDANA a la pitagórica armonía del universo; MÚSICA HUMANA a la armonía del alma y el cuerpo; MÚSICA INSTRUMENTAL al real fenómeno físico matemático del sonido, clasificación que tuvo vigencia teórica durante mil años; J. Kepler (1619) la define como la correlación de los tonos e intervalos con los movimientos de las planetas y sus funciones astrológicas; Leibniz (1646-1716) desde el punto de vista psicológico como el INCONSCIENTE EJERCICIO MATEMÁTICO; Schopenhauer (1819) quien considera la música como la pura encarnación del “deseo absoluto” y la expresión de los sentimientos humanos (amor, alegría, miedo) considerados como ideas abstractas y metafísicas; Fechner (1801-87) como la expresión del carácter general en tanto que sentimientos específicos; por último Stumpf (1883) mediante estudios experimentales y estadísticos, inagura la PSICOLOGÍA MUSICAL, especialmente sobre la CONSONANCIA y la DISONANCIA. Veremos que mientras no llega el siglo XIX, el punto de vista estético reseñado anteriormente, como gran visión cósmica, política o teológica establecido por los filósofos de la antigüedad y de Edad Media, mientras en ese período la música fundaba su lugar y justificación en el universo, en el Estado o en Dios, a partir del siglo XVIII ese punto de vista pierde su trascendental filiación, pero ha ganado un nuevo sitio en su diaria existencia.

III- Después de rápido y somero examen de las teorías y puntos de vista de filósofos y psicólogos, veremos cual es la contribución de los músicos mismos. Este aporte puede dividirse en dos grupos según la manera de considerar el problema: a) como arte heterónomo, esto es, como la expresión de elementos extra musicales y b) como arte autónomo o sea, como la realización de principios e ideas intrínsicamente.

a) En el siglo XVIII y sus predecesores con la “Affektenlehre” o doctrina de los afectos; la teoría estética del “estilo sensitivo” del siglo XVII tardío formulada por J. Quantz y Felipe Emmanuel Bach, significando con ello las típicas emociones tales como la languidez, la ternura, la pasión, etc.. Esta teoría se reconoce en las obras de F. E. Bach y marca una actitud contraria al estilo galante italiano, considerado superficial, abriéndole el camino a Beethoven para la libre expresión en su estilo. En la misma época nos encontramos con el “manierismo” o concepto. Esta teoría regulaba las relaciones entre la obra artístico-musical con la naturaleza y su idea básica era la imitación. Así mismo encontramos en esta época la denominada “música reservata” que denotaba el renacimiento como claridad, balance y expresividad, la completa emoción humanística caracterizada en la música de Joaquín des Pres en contraste con aquella de Isaac y Ocheghem.

En el siglo XVII la música se interpretaba (ejecutaba) frecuentemente como la oratoria, relacionando sus elementos estructurales y estilísticos (figura, repetición, fuga, clímax,etc.) con las del discurso.

En el tardío romanticismo la creación musical estuvo ampliamente basada en conceptos programáticos- alegóricos; la música fue entendida como una suerte de drama psicológico, en el que se destacaban la angustia, desesperación y la predestinación. Según A.B. Marx, Beethoven fue uno de los primeros exponentes de esa corriente.

El número es la razón del Universo
Pitágoras.

Como me habría gustado, como A:. de 4º G:., cartesianamente aterrado ante la inconmensurabilidad del Infinito, soslayar el menudo laberinto que es para mí lo que podría llamar la simbolización de la Música o la musicalización del Símbolo. El acápite, en su hermetismo lo dice todo científica, filosófica, teosófica o religiosamente, etc. “La música es la más fiel imagen del Todo” agrega Pitágoras. He necesitado ME AUDERE para intentar una relación de esa imagen y abusivamente convencerme de que VELLE LOQUI DEBEO ET TACERE O PARVA SCIO. Y puesto que vosotros de símbolos sabéis más que yo, será más de música de lo que os hablaré.

La Música que hoy conocemos es el resultado de la evolución de la cultura y ha sido codificada de acuerdo también a la evolución del oído y conocimiento humano, vale decir, de acuerdo al grado de semejanza o asimilación lograda por el microcosmos que es el hombre con el macrocosmos, su causa primera. Los altibajos y vicisitudes por las que la Humanidad ha pasado, han sido causa de que se empolvaran los descubrimientos del sabio Pitágoras referentes a la división del tono en distancias cada vez más pequeñas y no es sino hasta el año 1895 que el mexicano Julián Carrillo lanza al mundo su Teoría del Sonido 13, continuación del pitagorismo pero, por la natural reluctancia a los procesos evolutivos y sobre todo por los intereses creados fracasó, para retomar vigencia hoy día con la electrónica. Mas, la poca o nula aceptación por parte del público de la música actual, es muestra del lamentable atraso del oído humano. A este propósito, leí en alguna fuente que Göethe, sin ser médico, lanzo la hipótesis de que el ojo humano debía tener un nervio especial para reconocer los colores, la que fue combatida comprobándose más tarde. Así mismo, hace algún tiempo oí de un médico yucateco, amante de la Filosofía, que ofrecía un atractivo premio a quien le presentara el vocablo “azul” en maya y se asegura que antes de Homero, ningún escritor habló de dicho color. Los sonidos de los instrumentos convencionales en uso producen bajos a partir de las 16 vibraciones por seg. Hasta 28,000 Vib/seg en los agudos, considerados dentro de la capacidad de percepción del oído humano. Sin embargo, Carrillo asegura haber descubierto sonidos de 73,000 Vib/seg. ¿Será la falta de costumbre o de educación el que no seamos capaces de escuchar o distinguir sonidos en una gama más amplia o será que en este aspecto las razas no han evolucionado? Sabemos sin embargo, que la maravilla del sonido es investigada y ya usada por la ciencia. La vibración como medio de diagnóstico o de terapia en dolencias tanto físicas como mentales es de frecuente uso. La música en nuestro planeta se basa según las culturas en series de sonidos llamados escalas. En la cultura occidental y en lo que podríamos llamar su mercado musical, prevalece lo que los músicos llaman música tonal y esta basada en la escala Lidia, siendo por lo tanto una herencia griega. En ella está contenido en orden caótico, como en un alfabeto, la melodía y la armonía, que con el ritmo forman el fenómeno llamado Música, fenómeno que en su doble aspecto es físico en cuanto al sonido en sí y espiritual en cuanto obra de arte. Puede compararse simbólicamente con el Universo y por las recíprocas relaciones entre sus grados con el sistema solar como lo hizo Pitágoras matemáticamente.

Desglosar la simbología masónica por medio de la Música es no sólo difícil sino extenso por lo que enumeraré algunos en la medida de mis alcances: la Tríada está representada por los tres grados principales, I, IV y V, que en su orden representan el Reposo, la inercia y el movimiento. Lo que en Música llamamos Cadencia es el enlace de dos acordes, uno de movimiento y otro de reposo, símbolo del par de opuestos, la Dúada, el deseo y la Materia. La Tríada proyectándose a la Tétrada aparece cuando el intervalo que forma la Cadencia es de cuatro grados o cuarta y es significativo que en este intervalo se encuentra el 1/32 ya que está compuesto de dos tonos y un semitono y dos intervalos de cuarta completan la serie de siete sonidos de la Escala. Si dicha Cadencia se verifica en forma invertida nos da la quinta que viene a ser la proyección de la Tétrada en la Péntada. Este intervalo es llamado puro por su cualidad de fundirse con el sonido fundamental que lo produce. Puede representar la penetración intelectual, la inteligencia con sus cinco facetas: intuición, razón, memoria, abstracción e inspiración. La creación del hombre se encuentra en el sexto grado de la Escala llamada también Tónica menor por que como hijo menor substituye al padre, el primer grado, como punto de reposo. Obviamente, la Éxada convertida en Héptada simbolizando todos los septenarios la representan los siete sonidos. Pero la tendencia expansiva del número se manifiesta aquí con mayor claridad cuando observamos que una escala sin un octavo grado no es satisfactoria. De esta manera nos encontramos con la Óptada, que es la conclusión del ciclo y a la vez punto de partida de uno nuevo, permitiendo así, la conquista y vivencia de estadios más altos o espirituales o bajar a la tumba de Irma para la resurrección.

La sucesión de los acordes de los grados 4º, 5º y 1º , es lo que los músicos llaman Cadencia Compuesta de punto final. Los nueve sonidos que los forman y su fuerza conclusiva nos simboliza la Enéada, el nueve o telésforos de los griegos, el que lleva al final. Y el completo sistema, esto es, la Década, lo encontramos en los diez nuevos sonidos que aparecen al formar la Escala Cromática. Sin ellos no sería posible la variedad de tonalidades vecinas y lejanas que constituyen la Modulación. Una Escala Cromática ascendente o descendente con sus doce sonidos simboliza también al Zodíaco y todo lo que es duodenario.

No existe detalle de la “fenómenon” universal que la Música no simbolice. Es la miopía humana, nuestra propia imperfección la que impide su aprehensión. Un sonido, para enlazarse a otro y para que ese enlace sea correcto, debe conllevar, espontáneamente, la doble función de movimiento y reposo, esto es, ser recipiendario del anterior y donador del siguiente; si un sonido se enlaza contrariando este principio, por descuido o por capricho, se producirá el error, la Música será desagradable, falsa o egoísta. La Caridad, el Amor, la Justicia hacia sí y hacia los demás es lo que la Humanidad ha olvidado siempre y nos parece que con mayor acritud hoy día, cuando nos amenaza su destrucción. Ojalá nuestra Augusta Orden con la Cadena de la Unión Masónica que simboliza la Armonía humana, alegoría de aquella Armonía Indefectible, como un catalizador, cambie el estado alotrópico del alma del hombre, a fin de que viva en armonía con el G:. A:. D:. U:., su causa primera.

Esteban Servellón
Valle de Xalapa, Ver. 5 de Mayo de 1984. E.V.
Para grabar esta columna me serví de: El Kibalión, El poder de las Pirámides y la Sabiduría Pitagórica.


LA MÚSICA Y LA DANZA EN EL SALVADOR

Como es sabido y aceptado, la Música y la Danza son manifestaciones del cosmos, basadas en el movimiento y el reposo; esto es, el ritmo o la reiteración de una medida dada, fenómeno del cual la humanidad no se substrae. Es así como las encontramos en todos los pueblos, desde siempre, ya sea como arte o como magia-ciencia ligada al progreso humano. Una de las culturas antiguas que llaman la atención es la Egipcia por la profusión de instrumentos que nos muestran sus bajos relieves y la herencia físico-matemático de la Música que nos legara Pitágoras quien se nutrió en esa cultura. Pero todo ello nos muestra como la intuición tienen como maestra a la Naturaleza cuando se descubre el trimonio “número, sonido, ritmo”. Sin embargo, y a pesar del progreso alcanzado por la humanidad, vemos, mejor dicho comprobamos, que aún nos queda una búsqueda de algo desconocido. Las flautas, vilas, motales y otros instrumentos, a veces las palmas de las manos, la era cristiana. Después de un período vacío en la evolución encontramos nuevamente el camino de la danza y la música, llegando a nuestros días a conocer el “pulso” de las estrellas interpretado por los artistas como el norteamericano Edgar Varése, con su “Armonía de las Esferas”, pero a pesar de Freud y sus continuadores, aún no sabemos que hay de intrínseco en el humano.

Hay, es cierto, esfuerzos meritorios para lograr ese fin, ya que Música y Ciencia muchas veces van de la mano, como es el caso de un neurofisiólogo austriaco en 1980, en un simposium de la fundación Von Karajan, que demostró que el cerebro humano prefiere los acordes consonantes aunque soporta los disonantes.

¿Cómo explicar entonces que razas como la Indú tengan una Música basada en microtonos? ¿Por qué los árabes cantan con octavos de tono?

La Danza en El Salvador
En cuanto a la Danza en El Salvador si establecemos diferencia entre Etnodanza y Danza Folklórica, pienso acerca de la primera, esto es , la étnica, que se basa en la intuición del ritmo presente en el orden cósmico 0,1,2,4,8, etc., medida que podemos encontrar en todas las danzas primitivas.
En la Danza Folklórica por el contrario y esto es en el contexto =Encuentro de dos culturas= si se advierte la influencia de la colonización, por ejemplo la Jota Aragonesa, en algunas danzas como la Suaca, vocablo que según algunos significa “hacerse el disimulado”. Dicha danza está escrita en tres cuartos, con un acento rítmico en el segundo tiempo, lo que la asimila a la danza española antes dicha.
Respecto a la Música Pre-hispanica, se han hecho investigaciones tales como el encomiable trabajo de la pianista salvadoreña Maria de Baratta en su interesante libro “Cuscatlán Típico”.

Es de estas recopilaciones que he escogido el ejemplo titulado “Los Negritos de Cacaopera” para un somero análisis.

Cacaopera es un pueblo de la zona oriental de El Salvador que antes del encuentro de Dos Mundos fue asentamiento de una tribu Lenca, de la cual puede decirse que no quedan aborígenes puros, como tampoco su lengua, salvo en algunos toponímicos como es el caso de Cacaopera, el cual podría sugerir “Lugar del Cacao”.

Esta danza en su melodía refleja una singular ingenuidad, se podría decir que tiene mucha nostalgia; el ámbito o escala que de ella puede derivarse de…