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DE
LA PLUMA DE KUPIL SEL
Las expresiones artísticas,
como producto del espíritu humano, reflejan el grado de cultura
de los pueblos. Los elementos principales caracterizantes de toda
cultura, como son su forma religiosa, su régimen político-social,
su topografía y condiciones climáticas, etc., pero
sobre todo la característica étnica influye en las
expresiones artísticas de tal manera que aún dentro
de determinada cultura se dan diversas formas de expresión
artística. El grado cultural, es sin duda, un índice
importante; más el sello idiosincrático, el ethos
que lo hace inconfundible es determinado por la índole racial.
Sabemos a través de la historia como se han formado las culturas
de los pueblos. Invasiones, conquistas, inmigraciones y emigraciones
han tenido papel importantísimo. Estas causales de la cultura
necesitan, entre otros, por lo menos dos factores para su integración:
tiempo y forma de desarrollo. Lo primero que resulta del factor
tiempo es la mezcla racial; de la forma en que se desarrolla una
conquista puede resultar una mezcla de costumbres sociales y religiosas
o el desaparecimiento total o casi total de las costumbres primitivas.
Estas resultantes se palpan fácilmente en América,
particularmente en El Salvador, en donde todo vestigio de cultura
indígena fue hecho desaparecer casi totalmente y los grupos
indígenas de pura sangre se han extinguido por así
decirlo. En El Salvador la población indígena, por
su bajo porcentaje, no constituye una fuerza étnica ni religiosa
desde el punto de vista primitivo.
Es de todos sabido que la espontaneidad
con que el pueblo se expresa es el origen semántico en las
modificaciones idiomáticas. Nuestro español es un
buen ejemplo. ¿Es español el que habla el salvadoreño?
Bueno, así lo es. Lo que ocurre es que un español
propio, vernáculo; se responde. Por que nuestra lengua primitiva,
puede agregarse, la que crearon nuestros antepasados, el idioma
cuyo origen se pierde en la noche de la historia, nuestra lengua
folklórica, nadie la habla más.
En una ocasión se hablaba
de este tema en una reunión y un amigo dijo en tono festivo
“los salvadoreños no podemos hablar español
por que no somos españoles.” Entonces deberíamos
hablar Anual espetó otro. No, agregó el primero, porque
tampoco somos indios... pasado el chiste todos convenimos, sin embargo,
que nos sentíamos mas indios que españoles.
Lo que ha ocurrido es que la conquista
nos dejó algo así como un “tabú”
respecto de nuestras antiguas cosas y ahora que somos libres no
hemos sido capaces de volver a ellas; antes bien parece que deliberadamente
nos alejamos borrando hasta los nombres indígenas de nuestras
ciudades. Decir esto no significa que adoptemos el Anual y que vistamos
taparrabo; es sencillamente un llamado a que no desdeñemos
lo nuestro.
Pero así como lo malo es
inaceptable por malo, lo bueno que se hace mal debe descartarse
por mal hecho. En un afán patriótico digno del mejor
de los encomios, se han venido llamando folklóricas obras
musicales de nuestros autores, bastando para ello que dichas obras
lleven un título en lengua indígena o se basen en
un tema literario alusivo a nuestras costumbres.
De cuanto me resulta de mi poca
información y de mi pobre capacidad, los vocablos vernáculos
y folklóricos tienen cada uno un significado distinto. El
primero denomina lo creado por una raza. Lo vernáculo es
lo que la misma raza crea pero con elementos advenedizos a los cuales
da carta de ciudadanía. Ahora bien, el sonido no es descubrimiento
ni patrimonio de determinada raza. Lo que ha sucedido con el sonido
es que su uso ha sido acondicionado y adaptado a los fueros culturales
según su evolución. El arte musical tiene como elemento
básico ese acondicionamiento del sonido; dicho acondicionamiento
es conocido en el lenguaje musical con el nombre de Escala.
Estas dan origen a los llamados
Sistemas Armónicos que no son otra cosa que ambientes sonoros,
verdaderos climas, en los cuales los sonidos desempeñan atribuciones
específicas, observan conductas que son reflejos exactos
de los sistemas políticos, sociales y religiosos. Este acondicionamiento
origina también el sabor especial del Melos, que
con el ritmo, elemento indispensable a los dos los vuelve inconfundibles.
Un documento de esta naturaleza
hizo falta a Felipe Soto, a David Granadino y falta a los compositores
coetáneos. Soto, Granadino, Wenceslao García, Manuel
Muñoz, Antonio Martínez, etc., entre los desaparecidos;
Napoleón Rodríguez, José Cabrera Valencia,
Juan de la Cruz Aguilar, nos han dado exquisitos valses y otras
formas que son expresión de una época musical en El
Salvador. Todos sin embargo han trabajado con elemento armónico
y formal europeo. En el campo religioso, Rafael Olmedo, Domingo
Santos, Pedro Guillén, Nicolás Roldán, Gregorio
García, etc., han plasmado en sus misas, villancicos y otras
formas, ese especial carácter romántico del espíritu
religioso de nuestro pueblo, copia del español. En ellos
quizá con mayor razón por el carácter y finalidades
de su música dichos elementos están presentes. Cuando
estos últimos han hecho música profana, la influencia
de la música occidental o europea está siempre presente.
En la música con fines educativos tenemos por ejemplo a Pancho
Lara, quien nos da versiones de música mexicana cuyo origen
no es menos español rítmica, armónica y melódicamente.
Esto sin embargo no resta a sus obras salvadoreñidad. En
el campo estrictamente popular bailable, la influencia afro-cubana
con el elemento europeo siempre presente, es lo que caracteriza
a la música salvadoreña. El éxito de Paquito
Palavicini es un ejemplo. Forma y estilo son afro-cubanos. Los elementos
rítmicos son mezcla del “Jarabe Tapatío”
en el redoblante, de la Suaca, más veloz, en las timbaletas;
merengue, fox o marcha en el bombo y contrabajo. El ambiente armónico
y por ende el melódico, es tradicionalmente europeo. El tema
salvadoreño. Pero su salvadoreñidad es auténtica.
La razón misma de su éxito.
Por todo lo cual debemos apoyar
a nuestros autores y con Alfredo Espino “cantemos lo nuestro”;
divulguémoslo por que es valioso.
Pero para llamar folklóricas
a nuestras expresiones artístico-musicales, esperemos al
Antropólogo y al técnico para que estudiando nuestros
arquetipos, nos documenten.
Hablando siempre de cosas nuestras,
permítamese pasar a otro tema. El cortometraje de Alejandro
Cotto “ El Rostro”. En primer
lugar debo decir que la película es el resultado del esfuerzo
aunado de un grupo que se movió sencilla y sinceramente en
función del engrandecimiento de nuestra patria. Las vicisitudes
pasadas no vienen al caso recordarlas, pues el triunfo obtenido
es más que suficiente para borrarlas. Citaré no más
un par de desventajas con las cuales se trabajó, solamente
para dar una idea de la gran capacidad de Alejandro como director
de cine. Quien conozca un poco de este arte sabe que para un buen
resultado, además de un equipo completo, el director necesita,
antes de los cortes, ver la película revelada. Alejandro
fue a revelar a Alemania ya que aquí era imposible. Pero
su técnica es tan segura que no le falló. Para la
adaptación de la música a un film, el músico
necesita ver la película. En el caso de El Rostro, la música
se hizo al cálculo. Algo similar paso con la coreografía.
sólo la artista que era Morena pudo superar ciertas dificultades.
El buen tino y la simpatía
de Alejandro hicieron posible la participación de elementos
destacados como: la Marimba Cuzcatlán; el Trío Mangoré,
auténtico continuador del arte del gran paraguayo; el Coro
de los Padres Salesianos de Don Rúa, uno de los mejores en
su género en El Salvador; Morena Celarié, quien no
necesita presentación; etc. Todos ellos contribuyeron a la
realización de El Rostro con lo mejor de sus haberes
artísticos.
Artísticamente, El Rostro
finca su categoría estética en la universalidad del
tema argumentado originalmente por Alejandro Cotto y que Waldo Chávez
Velazco estrosamente ha interpretado en el poema de la narración.
Es todo lo que de El Rostro puedo decirles.
ANALOGÍA MUSICAL
Un inciso o motivo-célula que se desglose
en terminos melódico-rítmicos los cuales llevan ínsitos
los elementos melodía y ritmo. ¿Cómo se explica
entonces que un solo valor, un solo sonido, un solo acorde pueda
constituir un inciso?
La armonía, con sus cadencias, es puntualizadora,
la que nos indica el levare y dare del compás musical. ¿Podría
una frase o un período basarse en un único acorde?
Una letra, por ejemplo la “L”, nos
sugiere el nombre de un objeto o de una persona, nos empuja a darle
un sentido. De la misma forma los sonidos, para satisfacer nuestra
necesidad estética, se encadenan a otros formando así
el lenguaje musical sostenido por el ritmo. Como se traduce a inciso
musical las expresiones: ¿por qué?, mi destino es,
estoy aquí cuando, es mi libertad, os voy a hacer venir.
¿Que idea armónica le sugieren las
anteriores expresiones?
La semi-frase binaria afirmativa consta de dos
incisos similares. ¿Puede enumerar algunos encadenamientos
armónicos para esta especie de semi-frase?
¿Y cuando la semi-frase es binaria negativa,
como procedería armónicamente?
¿Lo que caracteriza la similitud o disimilitud
en las frases, es solo rítmica o es también melódica?
¿ Lo que caracteriza lo afirmativo en las
semi-frases,. Frases y períodos es la similitud rítmica?.
¿ Es esa característica también melódica
y armónica?
Cuando las semi-frases, frases y períodos
son negativos hay necesariamente contraste rítmico. ¿Es
necesario que lo haya también melódico y consecuentemente
armónico?
¿Cuál es el concepto armónico
relacionado con la concatenación de incisos, semi-frases
y períodos?
¿Es para Ud. regla sin excepción
el que un inciso no exceda el ámbito de un compás?
“La música (la que idealiza o ilustra)
transfigura nuestra vida”.
SOMERAS CONSIDERACIONES ESOTERICAS
ANTE EL FENÓMENO MUSICAL.
“La música es la más
fiel imagen del todo”
Pitágoras.
He necesitado ATREVERME para intentar una relación
de esa imagen y convencerme de QUERER hablar y no CALLAR si algo
SÉ. Porque cualquiera que se acerque al Misterio Universal
quedará, como Descartes, aterrado, anonadado ante la inconmensurabilidad
de la Creación. Por tanto, lo poco que yo pueda relacionar
entre Música y Símbolo quedará en el superlativo.
Poquísimo.
La Música, tal cual hoy en día se
nos presenta, es el resultado de la evolución de la cultura
y ha sido codificada de acuerdo también con el desarrollo
del oído y conocimiento humanos, vale decir, de acuerdo al
grado de asimilación lograda por el microcosmos con el macrocosmos,
su causa primera. Basada en el sonido, que es la vibración
espaciada por el silencio, es también matemática,
por eso Pitágoras dijo: “el número es la
razón del universo”. Este desarrollo, comparable
a los ciclos kármicos o a la teoría materialista de
la evolución de las especies, (recordemos aquí a Darwin
y a Lavoisier) se puede observar en los documentos históricos
que nos muestran como en la Edad Media por ejemplo, nadie era capaz
de entonar el intervalo de 4ª aumentada o trítono. Y
esto no sólo por incapacidad auditivo-musical sino además
por oscurantismo o atraso espiritual y científico ya que
dicho intervalo era conocido como “ el diablo en música”.
Pero como la intermitencia divina, a la cual toda criatura obedece,
cesará, si es que esto es concebible, solamente cuando la
Gran Mente no exista más, el progreso del hacer musical no
se detiene. Así nos encontramos siempre con la Música
como lenguaje humano desde el sonido gutural hasta la electrónica
de nuestros días pasando por tan diversos estadios como los
cantos rituales, el Barroco, El Romanticismo, etc.
¿Cómo podemos interpretar el simbolismo
mediante la Música? ¿Cómo descifrar lo que
sólo es un fenómeno de la Gran Sabiduría?
Fenómeno que es físico en cuanto
sonido y arte o espiritualidad en cuanto se eleve hacia el Ser Supremo.
Solamente podemos acudir a los Grandes Adeptos quienes nos enseñan
que todo cuanto existe es la manifestación de Aquel a quien
no podemos representarlo de otra manera.
En un nivel de evolución cuyas raíces
las encontramos en Pitágoras, tenemos la Música llamada
Tonal. Es un sistema sobre el cual se basa toda la obra de los más
grandes maestros como Bach, Beethoven, etc. representado por la
Escala Diatónica. Esa escala contiene el Cosmos Musical aún
cuando es una sucesión arbitraria sujeta a las necesidades
de comprensión humanas. ¿Cómo se originó
ese Cosmos? Un sonido, que viene a constituir la imagen del Logos
Vibrante, es un Ordo ab chao, un orden caótico de sonidos
adyacentes llamados armónicos o concomitantes. Este fenómeno
está plenamente comprobado por la física; se producen
tanto hacia lo agudo como hacia lo grave a semejanza del mercurio
que sube o baja del cero según el grado de calor o frío.
Sabemos del tremendo calor de nuestro Sol y del también tremendo
frío que caracteriza a determinados planetas. Igualmente
un sonido produce armónicos agudos o graves inaudibles. Los
cuánticos de frío o de calor se corresponden; así
mismo las distancias interválicas de los sonidos graves o
agudos también se corresponden, a una 5ª ascendente,
corresponde una 5ª descendente. Como es arriba es abajo.
Cualquiera de esos sonidos puede servir de base
o Tónica de una escala, lo que nos lleva a considerar que
siendo infinitos podemos tener infinitas escalas, galaxias sonoras
aún desconocidas, el Universo en fin.
Pero veámoslo como nuestro todavía
no bien conocido sistema solar. Alrededor del Sol giran todos los
astros obedeciendo a las leyes gravitatorias. Igualmente los grados
de la Escala giran en torno a la Tónica, el Uno musical,
obedeciendo a lo que los músicos llamamos Movimiento y Reposo
o Movimiento Cadencial. Se origina de esta ley la primera regla
de conducta para los grados: todo sonido o grado deberá ser
tónica del anterior y dominante del posterior, es decir,
recipiendario del precedente y donador para el siguiente. Es la
Dúada, la ley de los contrarios.
No basta que el grado sea capaz por si solo de
eslabonarse con los otros, deberá recorrer exactamente una
distancia de cuatro grados o sus múltiplos, llamada por los
músicos 4ª justa, que por contener dos tonos y un semitono
representa la tríada proyectándose a la tétrada.
También los tres grados llamados principales: 1º, 4º
y 5º, representan el TRES, la trinidad. Cuando se invierte
el enlace, es decir que en vez de cuarta ascendente se hace 5ª
descendente, obtenemos la péntada, símbolo de la penetración
intelectual, la inteligencia con sus cinco facetas: la intuición,
razón, memoria, abstracción e inspiración.
La creación del hombre puede simbolizarse con el sexto grado
de la Escala, ya que siendo sustituto de la Tónica es por
ello su imagen y semejanza. Por inercia la Éxada se convierte
en Héptada al llegar al séptimo grado. Pero la tendencia
expasiva del número se manifiesta aquí con irresistible
fuerza: una escala sin octavo grado no es satisfactoria. Así,
nos encontramos con la Óptada que es la conclusión
del ciclo y a la vez punto de partida de uno nuevo, símbolo
de la conquista y vivencia de estudios más altos o el descenso,
la muerte que conlleva la resurrección. La sucesión
de acordes de los grados principales, 1º, 4º y 5º
, llamada en música Cadencia Compuesta Final, con los nueve
sonidos que la componen, nos puede simbolizar la Enéada,
el telésforo griego, el que lleva al final, el cual se alcanza
con los diez nuevos sonidos que aparecen al formar la Escala Cromática
simbolizando la Década. Sin estos nuevos sonidos no sería
posible la variedad de tonalidades vecinas y lejanas que constituyen
lo que llamamos Modulación. La Escala Cromática con
sus doce sonidos representa también al Zodíaco y a
todo lo que es duodenario.
De acuerdo con el acápite no existe detalle
de la “fenomenon” universal que la Música no
puede simbolizar. A través del tiempo ha sido usada como
medio de elevación espiritual o de adoración a lo
desconocido con miras de sacar al hombre de la barbarie, mas también
como elemento alienante y no pocas veces como arma de represión
política, no importando si los regímenes se digan
democráticos o totalitarios. Puede por tanto simbolizar a
Cronos, que así como crea también devora. Ojalá
pudiera la humanidad comportarse como los grados de la Escala para
que imitando a la Armonía Indefectible, lograra el fin para
el que fue creada.
Xalapa, Veracruz, Agosto 30 de 1984
“ESTÉTICA”
Del Griego: “aisthesis”
sensación, sentimiento.
“anaisthesis” insensibilidad, inconciencia.
“LA ESTÉTICA EN RELACION CON LA MÚSICA”
I- La estética se define
generalmente como la filosofía o estudio de lo bello. El
estudio de lo bello en música sería entonces, el logro
de criterio que nos conduzcan a distinguir el porqué una
determinada obra es bella y otra no lo es desde el punto de vista
estético. Se puede objetar sin embargo que el criterio no
siempre es el mejor medio para evaluar la calidad o el valor artístico
de una obra. Una definición que prevé excelentes bases
para el estudio en cuestión sería: LA ESTÉTICA
MUSICAL ES EL ESTUDIO DE LAS RELACIONES DE LA MÚSICA CON
EL SENTIMIENTO E INTELECTO HUMANOS, por que coincide con el significado
griego del vocablo. ROBERTO SCHUMANN dice al respecto: EN NINGÚN
OTRO CAMPO DE LAS ARTES ES TAN DIFÍCIL PRONUNCIARSE QUE COMO
EN LA MÚSICA; LA CIENCIA PROCLAMA COMO BELLEZA LAS MATEMÁTICAS
Y LA LÓGICA; LA POESIA, LA PALABRA; OTRAS ARTES TIENEN COMO
ÁRBITRO LA NATURALEZA; SOLO LA MÚSICA DESCONOCE LA
IDENTIDAD DE SUS PADRES. MÁS QUIZA, EL MISTERIO DE SU ORIGEN
SEA LA CAUSA DE SU ENCANTO Y BELLEZA.
II- Desde hace dos mil años
los filósofos ha tratado de resolver el misterio de la música;
entre ellos se encuentra Pitágoras (550 a.C.) quien definía
la música como “LA IMAGEN MÁS PERFECTA DEL TODO;
LA EXPRESIÓN DE LA ARMONÍA UNIVERSAL REPRESENTADA
EN LA ARITMÉTICA Y LA ASTRONOMÍA. Platón (400
a.C.) para quien la música es el más adecuado concepto
de lo social y lo político, coincidiendo con Confucio. Platinus
(270ª.C.) quien definía la música como un místico
oculto poder; Boetia (524a.C.) quien dividió la música
en tes aspectos: MÚSICA MUNDANA a la pitagórica armonía
del universo; MÚSICA HUMANA a la armonía del alma
y el cuerpo; MÚSICA INSTRUMENTAL al real fenómeno
físico matemático del sonido, clasificación
que tuvo vigencia teórica durante mil años; J. Kepler
(1619) la define como la correlación de los tonos e intervalos
con los movimientos de las planetas y sus funciones astrológicas;
Leibniz (1646-1716) desde el punto de vista psicológico como
el INCONSCIENTE EJERCICIO MATEMÁTICO; Schopenhauer (1819)
quien considera la música como la pura encarnación
del “deseo absoluto” y la expresión de los sentimientos
humanos (amor, alegría, miedo) considerados como ideas abstractas
y metafísicas; Fechner (1801-87) como la expresión
del carácter general en tanto que sentimientos específicos;
por último Stumpf (1883) mediante estudios experimentales
y estadísticos, inagura la PSICOLOGÍA MUSICAL, especialmente
sobre la CONSONANCIA y la DISONANCIA. Veremos que mientras no llega
el siglo XIX, el punto de vista estético reseñado
anteriormente, como gran visión cósmica, política
o teológica establecido por los filósofos de la antigüedad
y de Edad Media, mientras en ese período la música
fundaba su lugar y justificación en el universo, en el Estado
o en Dios, a partir del siglo XVIII ese punto de vista pierde su
trascendental filiación, pero ha ganado un nuevo sitio en
su diaria existencia.
III- Después de rápido
y somero examen de las teorías y puntos de vista de filósofos
y psicólogos, veremos cual es la contribución de los
músicos mismos. Este aporte puede dividirse en dos grupos
según la manera de considerar el problema: a) como arte heterónomo,
esto es, como la expresión de elementos extra musicales y
b) como arte autónomo o sea, como la realización de
principios e ideas intrínsicamente.
a) En el siglo XVIII y sus predecesores con la
“Affektenlehre” o doctrina de los afectos; la teoría
estética del “estilo sensitivo” del siglo XVII
tardío formulada por J. Quantz y Felipe Emmanuel Bach, significando
con ello las típicas emociones tales como la languidez, la
ternura, la pasión, etc.. Esta teoría se reconoce
en las obras de F. E. Bach y marca una actitud contraria al estilo
galante italiano, considerado superficial, abriéndole el
camino a Beethoven para la libre expresión en su estilo.
En la misma época nos encontramos con el “manierismo”
o concepto. Esta teoría regulaba las relaciones entre la
obra artístico-musical con la naturaleza y su idea básica
era la imitación. Así mismo encontramos en esta época
la denominada “música reservata” que denotaba
el renacimiento como claridad, balance y expresividad, la completa
emoción humanística caracterizada en la música
de Joaquín des Pres en contraste con aquella de Isaac y Ocheghem.
En el siglo XVII la música se interpretaba
(ejecutaba) frecuentemente como la oratoria, relacionando sus elementos
estructurales y estilísticos (figura, repetición,
fuga, clímax,etc.) con las del discurso.
En el tardío romanticismo la creación
musical estuvo ampliamente basada en conceptos programáticos-
alegóricos; la música fue entendida como una suerte
de drama psicológico, en el que se destacaban la angustia,
desesperación y la predestinación. Según A.B.
Marx, Beethoven fue uno de los primeros exponentes de esa corriente.
El número es la razón del Universo
Pitágoras.
Como me habría gustado, como A:. de 4º
G:., cartesianamente aterrado ante la inconmensurabilidad del Infinito,
soslayar el menudo laberinto que es para mí lo que podría
llamar la simbolización de la Música o la musicalización
del Símbolo. El acápite, en su hermetismo lo dice
todo científica, filosófica, teosófica o religiosamente,
etc. “La música es la más fiel imagen del Todo”
agrega Pitágoras. He necesitado ME AUDERE para intentar una
relación de esa imagen y abusivamente convencerme de que
VELLE LOQUI DEBEO ET TACERE O PARVA SCIO. Y puesto que vosotros
de símbolos sabéis más que yo, será
más de música de lo que os hablaré.
La Música que hoy conocemos es el resultado
de la evolución de la cultura y ha sido codificada de acuerdo
también a la evolución del oído y conocimiento
humano, vale decir, de acuerdo al grado de semejanza o asimilación
lograda por el microcosmos que es el hombre con el macrocosmos,
su causa primera. Los altibajos y vicisitudes por las que la Humanidad
ha pasado, han sido causa de que se empolvaran los descubrimientos
del sabio Pitágoras referentes a la división del tono
en distancias cada vez más pequeñas y no es sino hasta
el año 1895 que el mexicano Julián Carrillo lanza
al mundo su Teoría del Sonido 13, continuación del
pitagorismo pero, por la natural reluctancia a los procesos evolutivos
y sobre todo por los intereses creados fracasó, para retomar
vigencia hoy día con la electrónica. Mas, la poca
o nula aceptación por parte del público de la música
actual, es muestra del lamentable atraso del oído humano.
A este propósito, leí en alguna fuente que Göethe,
sin ser médico, lanzo la hipótesis de que el ojo humano
debía tener un nervio especial para reconocer los colores,
la que fue combatida comprobándose más tarde. Así
mismo, hace algún tiempo oí de un médico yucateco,
amante de la Filosofía, que ofrecía un atractivo premio
a quien le presentara el vocablo “azul” en maya y se
asegura que antes de Homero, ningún escritor habló
de dicho color. Los sonidos de los instrumentos convencionales en
uso producen bajos a partir de las 16 vibraciones por seg. Hasta
28,000 Vib/seg en los agudos, considerados dentro de la capacidad
de percepción del oído humano. Sin embargo, Carrillo
asegura haber descubierto sonidos de 73,000 Vib/seg. ¿Será
la falta de costumbre o de educación el que no seamos capaces
de escuchar o distinguir sonidos en una gama más amplia o
será que en este aspecto las razas no han evolucionado? Sabemos
sin embargo, que la maravilla del sonido es investigada y ya usada
por la ciencia. La vibración como medio de diagnóstico
o de terapia en dolencias tanto físicas como mentales es
de frecuente uso. La música en nuestro planeta se basa según
las culturas en series de sonidos llamados escalas. En la cultura
occidental y en lo que podríamos llamar su mercado musical,
prevalece lo que los músicos llaman música tonal y
esta basada en la escala Lidia, siendo por lo tanto una herencia
griega. En ella está contenido en orden caótico, como
en un alfabeto, la melodía y la armonía, que con el
ritmo forman el fenómeno llamado Música, fenómeno
que en su doble aspecto es físico en cuanto al sonido en
sí y espiritual en cuanto obra de arte. Puede compararse
simbólicamente con el Universo y por las recíprocas
relaciones entre sus grados con el sistema solar como lo hizo Pitágoras
matemáticamente.
Desglosar la simbología masónica
por medio de la Música es no sólo difícil sino
extenso por lo que enumeraré algunos en la medida de mis
alcances: la Tríada está representada por los tres
grados principales, I, IV y V, que en su orden representan el Reposo,
la inercia y el movimiento. Lo que en Música llamamos Cadencia
es el enlace de dos acordes, uno de movimiento y otro de reposo,
símbolo del par de opuestos, la Dúada, el deseo y
la Materia. La Tríada proyectándose a la Tétrada
aparece cuando el intervalo que forma la Cadencia es de cuatro grados
o cuarta y es significativo que en este intervalo se encuentra el
1/32 ya que está compuesto de dos tonos y un semitono y dos
intervalos de cuarta completan la serie de siete sonidos de la Escala.
Si dicha Cadencia se verifica en forma invertida nos da la quinta
que viene a ser la proyección de la Tétrada en la
Péntada. Este intervalo es llamado puro por su cualidad de
fundirse con el sonido fundamental que lo produce. Puede representar
la penetración intelectual, la inteligencia con sus cinco
facetas: intuición, razón, memoria, abstracción
e inspiración. La creación del hombre se encuentra
en el sexto grado de la Escala llamada también Tónica
menor por que como hijo menor substituye al padre, el primer grado,
como punto de reposo. Obviamente, la Éxada convertida en
Héptada simbolizando todos los septenarios la representan
los siete sonidos. Pero la tendencia expansiva del número
se manifiesta aquí con mayor claridad cuando observamos que
una escala sin un octavo grado no es satisfactoria. De esta manera
nos encontramos con la Óptada, que es la conclusión
del ciclo y a la vez punto de partida de uno nuevo, permitiendo
así, la conquista y vivencia de estadios más altos
o espirituales o bajar a la tumba de Irma para la resurrección.
La sucesión de los acordes de los grados
4º, 5º y 1º , es lo que los músicos llaman
Cadencia Compuesta de punto final. Los nueve sonidos que los forman
y su fuerza conclusiva nos simboliza la Enéada, el nueve
o telésforos de los griegos, el que lleva al final. Y el
completo sistema, esto es, la Década, lo encontramos en los
diez nuevos sonidos que aparecen al formar la Escala Cromática.
Sin ellos no sería posible la variedad de tonalidades vecinas
y lejanas que constituyen la Modulación. Una Escala Cromática
ascendente o descendente con sus doce sonidos simboliza también
al Zodíaco y todo lo que es duodenario.
No existe detalle de la “fenómenon”
universal que la Música no simbolice. Es la miopía
humana, nuestra propia imperfección la que impide su aprehensión.
Un sonido, para enlazarse a otro y para que ese enlace sea correcto,
debe conllevar, espontáneamente, la doble función
de movimiento y reposo, esto es, ser recipiendario del anterior
y donador del siguiente; si un sonido se enlaza contrariando este
principio, por descuido o por capricho, se producirá el error,
la Música será desagradable, falsa o egoísta.
La Caridad, el Amor, la Justicia hacia sí y hacia los demás
es lo que la Humanidad ha olvidado siempre y nos parece que con
mayor acritud hoy día, cuando nos amenaza su destrucción.
Ojalá nuestra Augusta Orden con la Cadena de la Unión
Masónica que simboliza la Armonía humana, alegoría
de aquella Armonía Indefectible, como un catalizador, cambie
el estado alotrópico del alma del hombre, a fin de que viva
en armonía con el G:. A:. D:. U:., su causa primera.
Esteban Servellón
Valle de Xalapa, Ver. 5 de Mayo de 1984. E.V.
Para grabar esta columna me serví de: El Kibalión,
El poder de las Pirámides y la Sabiduría Pitagórica.
LA MÚSICA Y LA DANZA EN
EL SALVADOR
Como es sabido y aceptado, la Música y la
Danza son manifestaciones del cosmos, basadas en el movimiento y
el reposo; esto es, el ritmo o la reiteración de una medida
dada, fenómeno del cual la humanidad no se substrae. Es así
como las encontramos en todos los pueblos, desde siempre, ya sea
como arte o como magia-ciencia ligada al progreso humano. Una de
las culturas antiguas que llaman la atención es la Egipcia
por la profusión de instrumentos que nos muestran sus bajos
relieves y la herencia físico-matemático de la Música
que nos legara Pitágoras quien se nutrió en esa cultura.
Pero todo ello nos muestra como la intuición tienen como
maestra a la Naturaleza cuando se descubre el trimonio “número,
sonido, ritmo”. Sin embargo, y a pesar del progreso alcanzado
por la humanidad, vemos, mejor dicho comprobamos, que aún
nos queda una búsqueda de algo desconocido. Las flautas,
vilas, motales y otros instrumentos, a veces las palmas de las manos,
la era cristiana. Después de un período vacío
en la evolución encontramos nuevamente el camino de la danza
y la música, llegando a nuestros días a conocer el
“pulso” de las estrellas interpretado por los artistas
como el norteamericano Edgar Varése, con su “Armonía
de las Esferas”, pero a pesar de Freud y sus continuadores,
aún no sabemos que hay de intrínseco en el humano.
Hay, es cierto, esfuerzos meritorios para lograr
ese fin, ya que Música y Ciencia muchas veces van de la mano,
como es el caso de un neurofisiólogo austriaco en 1980, en
un simposium de la fundación Von Karajan, que demostró
que el cerebro humano prefiere los acordes consonantes aunque soporta
los disonantes.
¿Cómo explicar entonces que razas
como la Indú tengan una Música basada en microtonos?
¿Por qué los árabes cantan con octavos de tono?
La Danza en El Salvador
En cuanto a la Danza en El Salvador si establecemos diferencia entre
Etnodanza y Danza Folklórica, pienso acerca de la primera,
esto es , la étnica, que se basa en la intuición del
ritmo presente en el orden cósmico 0,1,2,4,8, etc., medida
que podemos encontrar en todas las danzas primitivas.
En la Danza Folklórica por el contrario y esto es en el contexto
=Encuentro de dos culturas= si se advierte la influencia de la colonización,
por ejemplo la Jota Aragonesa, en algunas danzas como la Suaca,
vocablo que según algunos significa “hacerse el disimulado”.
Dicha danza está escrita en tres cuartos, con un acento rítmico
en el segundo tiempo, lo que la asimila a la danza española
antes dicha.
Respecto a la Música Pre-hispanica, se han hecho investigaciones
tales como el encomiable trabajo de la pianista salvadoreña
Maria de Baratta en su interesante libro “Cuscatlán
Típico”.
Es de estas recopilaciones que he escogido el ejemplo
titulado “Los Negritos de Cacaopera” para un somero
análisis.
Cacaopera es un pueblo de la zona oriental de El
Salvador que antes del encuentro de Dos Mundos fue asentamiento
de una tribu Lenca, de la cual puede decirse que no quedan aborígenes
puros, como tampoco su lengua, salvo en algunos toponímicos
como es el caso de Cacaopera, el cual podría sugerir “Lugar
del Cacao”.
Esta danza en su melodía refleja una singular
ingenuidad, se podría decir que tiene mucha nostalgia; el
ámbito o escala que de ella puede derivarse de…
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